Y el campo…, ¿qué?
Resumen: La recuperación del campo empieza por una red vial terciaria digna, no para pobres, como todo lo rural, no de retazos de placa-huella y barrizales donde se entierran los vehículos… y
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Es mi pregunta de cada cuatro años desde hace más de veinte, junto con una convicción convertida en frase –“La paz de Colombia pasa necesariamente por la recuperación del campo”–, quizás buscando convencer a candidatos y votantes de algo que, para mí, es obvio.
Para mí es obvio que la paz del silencio de los fusiles, la que se negocia o se impone, es apenas una condición para apagar la violencia. De ahí que resulte obvio garantizar la seguridad rural como política de Estado, pues la paz verdadera, la del bienestar, no es posible en un campo infestado de ilegalidad y violencia, en vez de ser la locomotora del desarrollo muchas veces prometida y nunca cumplida.
Para mí es obvio que la causa de la pobreza rural, el narcotráfico y la violencia no es la tierra, como pretenden las narrativas de la izquierda para captar votos, incitar al odio y justificar la expropiación. La causa es el abandono estatal de la Colombia rural.
Sin desconocer el derecho del campesino a la tierra, es obvio que una parcela no saca a nadie de la pobreza, si no hay vías, riego, crédito, asociatividad y proyectos productivos con asistencia técnica, que siempre faltaron en el convenio para compra de tierras firmado por el gobierno con FEDEGÁN, al cual no le faltó presupuesto, pero sí voluntad política, mientras se insistía en la expropiación sin recursos de defensa para los propietarios.
Por ello no entiendo las declaraciones de Iván Cepeda contra la ganadería extensiva, “ganadería verde” en pastoreo y franca transformación hacia la sostenibilidad ambiental, que hizo parte de los proyectos productivos elegibles en el Acuerdo que él mismo propició. Otra cosa es la ganadería en grandes extensiones y baja carga animal, improductiva, mas no siempre por negligencia, sino por la pobreza de los suelos, como en buena parte de la Orinoquía, donde ni el gobernó quiso comprar tierras.
Frente al abandono, el campo no necesita más promesas, sino propuestas concretas; que abran caminos y demuestren que “sí se puede”, con recursos que no se desvíen y verdadera voluntad política.
Para mí es obvio que la recuperación del campo empieza por una red vial terciaria digna, no para pobres, como todo lo rural, no de retazos de placa-huella y barrizales donde se entierran los vehículos… y la esperanza. No se trata de prometer kilómetros, sino de generar condiciones, articular recursos y contratar con eficiencia y vigilancia contra la corrupción.
Ante tantas carencias, también en educación, salud, vivienda y mil cosas más, es obvia la urgencia de soluciones, aunque no parece serlo para algunos candidatos, a juzgar por el poco peso específico del campo en sus propuestas.
Por ello, mi voto será por la seguridad como bien público y condición de futuro, guiado por mi convicción de que la paz de Colombia y su democracia pasan por la recuperación del campo. Mi voto será por Abelardo de la Espriella.
@jflafaurie
Las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de su autor.

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