Un universo en la muñeca

hace 6 días 16

De todos los dioses salvajes que inventamos los humanos, ninguno resulta tan implacable como aquel con el que dimos forma al tiempo. Crono, que ya en la Antigüedad vino a fundir dos divinidades distintas, solía representarse con una hoz en la mano, instrumento con el que castró a su padre Urano y con cuyo filo, según pinturas posteriores, cercenó también las alas de Cupido. La alegoría no podría estar mejor construida, porque cada instante de nuestra vida evoca una suerte de parricidio freudiano. Cualquier segundo nace gracias a la muerte del instante precedente. Y si el presente surge de la muerte del pasado, no es menos cierto que este mismo presente morirá a manos de un futuro inminente.

Seguir leyendo

Leer el artículo completo