Expertos advierten que cambiar los hábitos en Semana Santa puede aumentar riesgos cardiovasculares, metabólicos e incluso cáncer
La llegada de la Semana Santa no solo marca días de descanso y encuentros familiares. También enciende una alerta silenciosa: el cambio en la rutina diaria —especialmente en la alimentación, el sueño y la actividad física— podría impactar negativamente la salud de miles de personas.
De acuerdo con especialistas en salud metabólica, este periodo, en el que suelen aumentar los excesos y disminuir los hábitos saludables, puede convertirse en un detonante de enfermedades crónicas si no se maneja con equilibrio.
Según cifras del Ministerio de Salud, hasta el 80 % de las enfermedades cardiovasculares y cerca del 30 % de los cánceres en Colombia podrían prevenirse con cambios sostenidos en el estilo de vida. En ese contexto, esta temporada representa tanto un riesgo como una oportunidad.
Comer de más (y mal), uno de los principales peligros
Durante estos días es común alterar la dieta: más fritos, harinas, dulces y comidas procesadas entran en escena, mientras disminuye el consumo de alimentos frescos.
El doctor José Luis Torres, presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, advierte que el problema no es solo la cantidad, sino la calidad de lo que se consume:
“Antes de Semana Santa es clave promover una alimentación consciente. No se trata solo de cuánto se come, sino de la calidad de los alimentos y del control de las porciones. Un buen aporte de proteína, el consumo regular de ensaladas, verduras y vegetales, así como incluir frutos secos y granos, puede ayudar a mantener la saciedad y controlar la ansiedad por comer.
Al mismo tiempo, es importante limitar el exceso de harinas, panes y jugos de fruta con alta carga glicémica, y tener especial cuidado con los embutidos y alimentos ultraprocesados, que se asocian con mayores riesgos para el adecuado control metabólico”.
Dormir mal y moverse menos: combinación de alto riesgo
Además de la alimentación, hay otros factores que suelen deteriorarse en esta época: se trasnocha más, se descansa menos y se reduce la actividad física.
Estos cambios, aunque parezcan inofensivos, afectan directamente el metabolismo, el sistema inmune y la salud cardiovascular.
“Los hábitos saludables no dependen únicamente de la alimentación. La calidad del sueño, la hidratación adecuada y el ejercicio regular también son determinantes para la salud metabólica.
Dormir bien reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, mientras que combinar ejercicios de fuerza y actividad cardiovascular ayuda a mejorar el metabolismo. Además, la exposición moderada al sol favorece la síntesis de vitamina D, un nutriente fundamental para el sistema inmune y el equilibrio metabólico”. Afirma el doctor Torres.
Enfermedades silenciosas que se agravan con malos hábitos
Los expertos recuerdan que muchas de las principales causas de enfermedad y muerte en el país —como la diabetes, los problemas cardiovasculares o algunos tipos de cáncer— están directamente relacionadas con el estilo de vida.
Estas condiciones no aparecen de un día para otro, pero sí se ven influenciadas por decisiones cotidianas como:
- Comer en exceso o con baja calidad nutricional
- Llevar una vida sedentaria
- Dormir pocas horas
- Consumir alcohol, tabaco o bebidas azucaradas
Pequeños cambios que pueden marcar la diferencia
Lejos de imponer restricciones extremas, los especialistas insisten en que la clave está en mantener el equilibrio, incluso en temporada de descanso.
Entre las principales recomendaciones están:
- Incluir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día
- Preferir alimentos frescos sobre ultraprocesados
- Optar por preparaciones al horno, al vapor o a la plancha
- Mantenerse hidratado
- Realizar actividad física (caminar, montar bici, nadar)
- Dormir bien y respetar horarios de descanso
- Tomar el sol con moderación
- Disfrutar sin descuidar la salud
La Semana Santa no tiene que ser sinónimo de excesos. De hecho, puede ser una oportunidad para reconectar con hábitos que mejoren el bienestar a largo plazo.
Los expertos coinciden en que no se trata de prohibirse todo, sino de tomar decisiones conscientes que permitan disfrutar sin poner en riesgo la salud.
Porque, al final, lo que parece un ‘descanso’ para el cuerpo también puede convertirse en una carga… si se descuidan los hábitos.
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