Hace cuatro años menos algunos días, el 16 de junio de 2022, comencé un artículo con estas palabras: “Se acaba por fin la campaña más sucia, más biliosa, más iracunda y más repugnante que yo recuerde, y esto lo escribe alguien que vivió muy de cerca el infierno previo al plebiscito de 2016”. Un lector me mandó ayer mismo esas palabras con un mensaje que decía: “No importa cuándo leas esto”. Y es verdad que lo mismo se puede decir de esta campaña que termina con nuestro voto de hoy, pero últimamente me parece que algo ha empeorado esta vez: la primera vuelta se siente como si fuera la segunda.

hace 7 horas
5








English (US) ·
Spanish (CO) ·