Morir y morir y morir… y volver a morir y morir hasta salir del infierno

hace 7 horas 4

Quizá, de todas las características unívocas de los videojuegos, la resurrección sea la más diferencial. La resurrección, que ha derivado en el importantísimo concepto de ensayo y error (que los videojuegos han conseguido exportar a un montón de campos conceptuales) se ha convertido en la piedra angular desde la que se ha cimentado la experiencia del videojuego para un jugador. Uno se pone a jugar a un juego y al perder felizmente descubre que los errores no se pagan. Mejor dicho: se pagan —con tiempo y esfuerzo— pero no con la irreversibilidad; cuando en una serie, libro o película un personaje muere, muere para siempre. En el videojuego la muerte del protagonista es solo una etapa más en el proceso narrativo. Una etapa que, afortunadamente, los mejores diseñadores han sabido aplicar con mucha astucia.

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