
Con la mayoría de sus compañeros en contra, la diputada Gabriela Jiménez, vicecoordinadora de Morena en el Congreso, coloca en el tablero su voto a favor de quitar la inmunidad a Cuauhtémoc Blanco, acusado por su media hermana de intento de violación. El diputado Pedro Haces, Don Bull, un tipo enorme, atraviesa el pleno del Congreso, va hacia Jiménez y la encara: “¿Tú no has entendido?“, le dice. ”No solo te vamos a quitar de la vicecoordinación: te vamos a sacar del grupo parlamentario”. Ricardo Monreal, coordinador de los morenistas, atestigua la escena, en silencio. Detrás de Don Bull, su mano derecha, Monreal mira a Jiménez, se encoge de hombros y le dice: “Tú sabrás qué hacer”. La diputada Jiménez, muy cercana a la presidenta, Claudia Sheinbaum, siente la presión y cambia su voto: se abstiene. Cuando está a punto de abandonar el pleno, conteniendo el llanto, legisladores —hombres y mujeres— afines a Haces y Monreal comienzan a corear, en tono burlón: “¡Ya te vas!”. Ese fue el culmen de una guerra política que sofocó la rebelión de las diputadas de Morena que se oponían al blindaje de Blanco y que lideraba Jiménez. A través de las voces de nueve legisladores, en su mayoría mujeres, EL PAÍS reconstruye el cruce de intereses y pleitos de los hombres influyentes del partido que terminaron por dar un salvoconducto al polémico exgobernador de Morelos y por acallar la denuncia de su hermanastra, Nidia Fabiola Blanco.