
En el corazón de Ciudad de México, el bisnieto de la vecina del departamento 3 juega en medio del patio, entre bombonas, gatos tomando el sol y puertas abiertas que dejan circular el eco de una tele de tubo. No muy lejos del correteo, una virgen de Guadalupe custodia el sitio al lado de un nacimiento guardado detrás de las escaleras, a la espera de que lleguen las Navidades y escuche a los inquilinos cantar: “En el nombre del Cielo / os pido posada / pues no puede andar / mi esposa amada”. Con mirada parca, María Guadalupe Gutiérrez, a quien conocen como Doña Lupita, observa. Es el estilo de vida del México de antaño que se resiste a morir y que ella, de 75 años, ha defendido con uñas y dientes en la última década.


hace 2 días
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