
Son días de relumbrón en Hollywood. Temporada de premios, alfombras rojas, glamour. Pero la realidad de Los Ángeles, la ciudad que acoge la mayor parte de los estudios —y los salarios— del cine y la televisión, es bien distinta y poco festiva. No hay trabajo. Como poco, escasea. Y ahora, con los incendios abrasando durante semanas, la situación ha empeorado aún más. Tanto es así que California está empezando a perder empleos y población, que busca su futuro en nuevos destinos a causa de esta sangría generalizada.
