Detrás de los guantes desafiantes y la mirada gélida que suele mostrar en los penales, el Dibu Martínez guarda una calidez que solo aquellos que lo ven de cerca logran descifrar.
El “Dibu”, a menudo señalado por su estilo provocador en el campo, reveló su verdadera esencia tras el último encuentro del Aston Villa.
El campeón del Mundo, nos recordó que debajo de la armadura de arquero imbatible late un corazón profundamente humano y agradecido con quienes lo ven como un héroe.
El momento que conmovió a las gradas ocurrió cuando el marplatense se acercó a un pequeño aficionado que lo esperaba con la ilusión pintada en el rostro.
Con una naturalidad desarmante, Martínez se despojó de su camiseta para entregársela al niño, pero el gesto no terminó ah.
Con una sonrisa cómplice, le pidió prestado su gorro de Navidad para unirse a los festejos.
Lejos de las polémicas, se lo vio bailar con los hinchas, fundiéndose en una celebración genuina que borró cualquier barrera entre el ídolo y su gente.
Para cerrar una secuencia que ya es viral en Inglaterra, el arquero devolvió el gorro al pequeño tras sellar el encuentro con un beso respetuoso en el escudo del club.
Este “Dibu” que pocos conocen, el que se toma el tiempo para un gesto mínimo pero transformador, es el que ha construido un lazo inquebrantable con la afición de Birmingham.
Más allá de las críticas externas, en las calles de Inglaterra no solo se admira al campeón del mundo, sino al hombre que, entre guantes y barro, nunca olvida la importancia de hacer feliz a un niño.
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