El metal colombiano vivió un momento de proyección internacional tras la participación de la banda Vitam et Mortem en la edición 2026 del festival 70000 Tons of Metal, considerado el crucero de heavy metal más grande del planeta. La agrupación antioqueña formó parte del cartel que reunió a 60 bandas de distintos continentes en una travesía musical realizada entre el 29 de enero y el 2 de febrero, con salida desde Miami y destino a Nasáu, Bahamas, a bordo del Freedom of the Seas.
Durante los cinco días de navegación, el barco se convirtió en un circuito permanente de conciertos. En ese contexto, Vitam et Mortem presentó dos shows que hicieron visible una propuesta construida desde la independencia estética y conceptual.
Las presentaciones se realizaron en los escenarios Studio B (Ice Rink) y Star Lounge, espacios que concentraron buena parte de la programación central del festival. Allí, la banda desplegó un formato escénico que combinó ejecución musical, ambientación ritual y narrativa simbólica, logrando conectar con públicos internacionales poco familiarizados con el metal latinoamericano.
Una identidad construida desde lo ancestral
El proyecto artístico de la agrupación se ha caracterizado por alejarse de los formatos tradicionales del metal extremo. Su sonido, anclado en el Blackened Death Metal, integró atmósferas densas, cambios de ritmo y estructuras prolongadas que evocaron ceremonias y tránsitos espirituales.
A esto se sumó una estética inspirada en elementos prehispánicos y cosmogonías latinoamericanas, utilizada como recurso performativo para reforzar la idea de dualidad entre vida y muerte que atraviesa su discurso creativo.
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Uno de los rasgos que marcó su paso por el festival fue el uso del español como lengua principal dentro de sus composiciones. Las letras abordaron episodios históricos, paisajes y tensiones sociales de Colombia y América Latina, trasladando al escenario relatos ligados a la memoria del continente.
Esta decisión artística permitió que su presentación no solo funcionara como espectáculo musical, sino como una exposición narrativa sobre identidad, conflicto y espiritualidad latinoamericana dentro de un circuito global.
Un hito para la escena regional
La presencia de Vitam et Mortem en el crucero representó un logro para los procesos musicales surgidos en municipios intermedios como El Carmen de Viboral, evidenciando el alcance que han logrado las escenas independientes del Oriente antioqueño.
Su participación cerró con balance positivo tanto en recepción del público como en visibilidad internacional, consolidando a la banda como uno de los proyectos colombianos con mayor circulación reciente en festivales de metal extremo.
Con su paso por el 70000 Tons of Metal 2026, la agrupación dejó instalada una apuesta donde lo ritual, lo histórico y lo sonoro convergieron en un mismo escenario, llevando desde Antioquia una propuesta que dialogó con audiencias de todo el mundo.

hace 1 día
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