VIDEO: Abrazo que rompe el silencio: madre y nieta perdonan al teniente que mató a su hijo

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«Falso positivo» en Oriente antioqueño: madre perdona al teniente que mató a su hijo

Un gesto de perdón y reconciliación conmovió a la sala de audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) en Medellín, más de veinte años después de la muerte de John Darío Giraldo Quintero, asesinado el 6 de septiembre de 2003 en la vereda El Jordán de Cocorná, Antioquia. Ese día, integrantes del Batallón de Artillería No. 4 (BAJES) lo mataron junto a otras dos personas y los presentaron falsamente como guerrilleros muertos en combate.

Durante el segundo día de la audiencia pública de consolidación de verdad y determinación de medidas de reparación, Rosalba Angélica Quintero de Giraldo, madre de John Darío, se levantó y abrazó al teniente Andrés Mauricio Rosero Bravo, quien coordinó los asesinatos. Junto a ella, su nieta Yésica Natalia Giraldo Marín expresó su perdón hacia los responsables, destacando el esfuerzo de su abuela para mantener la familia unida tras la tragedia. “Les doy mi perdón porque Dios me ayudó a sanar todo el rencor”, afirmó antes de ofrecer el abrazo que simbolizó un acto de reconciliación.

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La audiencia abordó también otros hechos ocurridos entre 2003 y 2004 en San Luis, Cocorná y Granada, que dejaron un total de 19 víctimas. Entre ellos, el asesinato de Orlando de Jesús Sossa Ramírez y Carlos Arturo Mejía Cardona, perpetrados en la vereda Santa Bárbara de Cocorná, así como los crímenes de Nicolás Emilio García Parra y otras dos personas en Granada, y de Rodrigo de Jesús Castaño Aristizábal en Santa Ana.

Durante las diligencias, varios comparecientes reconocieron su participación y pidieron perdón a las familias afectadas, entregando incluso un árbol conmemorativo para el Bosque del Recuerdo, un espacio destinado a honrar la memoria de las víctimas.

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El proceso no solo permitió que las familias escucharan la verdad sobre los hechos, sino que también abrió un espacio de reconocimiento de responsabilidades, arrepentimiento y reparación simbólica, mientras la JEP continúa consolidando los testimonios de quienes participaron en estos crímenes, en su mayoría militares vinculados al BAJES, en una ruta de justicia transicional no sancionatoria.

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