El expresidente de Panamá Ricardo Martinelli tenía todo preparado para irse a Managua este lunes 31 de marzo, después que el Gobierno de José Raúl Mulino le otorgara un salvoconducto para escapar del encierro en el que se encontraba hace más de un año en la Embajada de Nicaragua en Ciudad de Panamá bajo la condición de “asilado” . Desde su avión privado dispuesto sobre pista hasta con su perro Bruno, vestido con frac para caninos, estaba listos “para partir a la bella y hermana República de Nicaragua”. Sin embargo, a última hora, una alerta roja de Interpol frustró la huida del expresidente, condenado a 10 años de cárcel por desviar y blanquear dinero de contratistas de su Gobierno para comprar una editora de medios.