
El fútbol suele destrabar las fronteras que el mundo clausura: casi uno de cada cuatro jugadores que participan en el Mundial, 289 de un total de 1.248 —el 23,3%—, representan a un país diferente del que nacieron. Pero de espaldas a esa globalización, el fútbol también sabe cerrarse sobre sí mismo, crear islas separadas, inconexas: los partidos entre selecciones de diferentes continentes son cada vez menos frecuentes, en especial desde la creación de la Liga de Naciones, en 2019, cuando los cruces entre equipos europeos contra americanos, africanos y asiáticos —entonces habituales en las fechas FIFA— quedaron reservados en su gran mayoría a las Copas del Mundo.

hace 14 horas
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