
El brasileño Oswaldo Eustaquio Filho se levanta del banquillo de los acusados y, apoyándose en una muleta, se dirige a paso lento hacia el tribunal. Una vez colocado ante el micrófono y con la vista fija en los tres magistrados de la Audiencia Nacional que deben decidir si aprueban su extradición a su país natal, que lo reclama por participar en la supuesta conspiración liderada por el expresidente Jair Messias Bolsonaro para dar un golpe de Estado contra Luiz Inácio Lula da Silva, Oswaldo Eustaquio Filho clama su inocencia. “Nunca cometí ningún crimen. Sufro persecución política”, asegura el activista, que se autodefine como “bolsonarista”, “escritor” y “periodista de investigación”.