
El presidente Gustavo Petro aún no acepta que él, su Gobierno y su excandidato perdieron las pasadas elecciones. Luego de que continuara con su idea de deslegitimar el sistema electoral colombiano y hasta de decir que el presidente electo es Iván Cepeda y no Abelardo de la Espriella, este último suspendió el proceso de empalme entre el Gobierno saliente y el entrante.
En ese sentido, el mandatario electo expresó que “mi deber es proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos, nunca legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional”. Por eso, dijo que el Gobierno Petro es corrupto y, “con sus decisiones y su conducta, pretende destruir a Colombia”.
El Gobierno que termina en un mes, por medio de su coordinado de empalme —el ministro de Hacienda, Germán Ávila—, expresó que también se levantaría de las sesiones y responsabilizó de la ruptura a Carlos Alonso Lucio, luego de los comentarios que hizo en una entrevista con Cambio sobre la posibilidad de que Petro sea juzgado o hasta extraditado.
Con este contexto, distintos sectores políticos reaccionaron a los anuncios.
Una de las integrantes del equipo de empalme de De la Espriella, Jerome Sanabria, expresó que “ante un presidente golpista, que desconoce los resultados electorales y dice que ‘quien ganó las elecciones por voto popular fue Iván Cepeda’, lo más lógico es suspender todo el empalme. No puede haber empalme con un golpista. Ahora debemos prepararnos para lo que viene”.
Por otra parte, el abogado y exdirector del DAS, Ramiro Bejarano, opinó que es “peligroso el camino que ha escogido Gustavo Petro para romper el empalme y desconocer al candidato que ganó para proclamar vencedor al que perdió. Esto puede terminar en una conflagración violenta”.
Por su parte, el exministro y analista, Luis Felipe Henao, respaldó la decisión de De la Espriella y manifestó que “la legitimidad de una transición democrática depende del respeto por el resultado electoral, las instituciones y la Constitución” y que “cuando esos principios se ponen en duda, no existen las garantías necesarias para continuar con un proceso de empalme”.
Así mismo, el exministro de Comercio y exdirector del Dane, Luis Carlos Reyes, manifestó que “volver el empalme un “empalme anticorrupción” fue amenazar a miles de funcionarios (cuya colaboración el equipo del presidente entrante necesitaba), que no son Petro, con una persecución política que incluía la potencial pérdida de sus bienes (responsabilidad fiscal) y la inhabilidad para trabajar en el Estado (responsabilidad disciplinaria), cuando no con la cárcel”.
Al respecto, agregó que “suspender el empalme no le hace ningún daño al presidente saliente”, sino que “le hace daño al país”. “A nadie le ‘cabe el país en la cabeza’ y por eso se necesita que su equipo se familiarice con los detalles de lo que está recibiendo”.
El representante a la Cámara electo, Daniel Briceño, también apoyó la decisión que anunció el presidente electo, pues, a su juicio, “no se puede hacer empalme con un gobierno cuya cabeza desconoce el resultado electoral, la democracia y la constitución política”.
La transición entre Gobiernos, por ahora, queda en veremos: además del empalme, el país también se quedará sin ver la reunión tradicional entre los presidentes en ejercicio y electo.
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