Un grupo de mujeres decidió hacer públicas varias denuncias contra un psicólogo clínico y docente universitario que, según sus testimonios, habría sostenido relaciones sentimentales y/o sexuales con pacientes y estudiantes en el marco de procesos terapéuticos y académicos, lo que podría constituir una grave vulneración al código de ética profesional.
Hasta el momento cuatro denuncias formales ya fueron radicadas ante el Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), mientras, según contacto con una denunciante, otras mujeres han manifestado su intención de sumarse al proceso tras conocer que existen experiencias similares.
De acuerdo con las denunciantes, el caso podría abarcar hechos ocurridos durante más de una década en diferentes instituciones académicas y espacios de acompañamiento psicológico y/o terapéutico en diferentes zonas de Antioquia.


Las mujeres que lideran el proceso anunciaron que acudirían al Centro de Atención Integral a Víctimas de Abuso Sexual (CAIVAS) para radicar denuncias ante la Fiscalía General de la Nación y solicitar la apertura de una investigación penal.
Según explican, la decisión de acudir a la justicia se tomó luego de empezar a recopilar relatos de otras mujeres que aseguran haber vivido situaciones similares con el mismo profesional.
“Durante años muchas pensamos que era un hecho aislado, que habíamos sido las únicas. Pero cuando empezamos a hablar entre nosotras nos dimos cuenta de que había un patrón que se repetía”, señaló una de las denunciantes.

El objetivo, agregan, es que las autoridades investiguen lo ocurrido y que otras posibles víctimas puedan acercarse a contar su historia.
Varios de los testimonios recopilados señalan que algunas de las situaciones habrían ocurrido durante procesos de atención psicológica, un escenario especialmente sensible debido a la relación de confianza y vulnerabilidad que existe entre paciente y terapeuta.
Según las denunciantes, en algunos casos el profesional habría utilizado discursos de carácter espiritual o energético para justificar conductas inapropiadas dentro del proceso terapéutico.
Entre los relatos recopilados por las denunciantes se mencionan referencias a supuestas “limpiezas energéticas” o “equilibrios de chakras”, argumentos que, afirman ellas, habrían sido utilizados para legitimar encuentros de carácter íntimo dentro del tratamiento psicológico.
Para las mujeres que han iniciado el proceso, este tipo de conductas —de comprobarse— representarían una transgresión grave de los límites éticos de la práctica clínica.
“Uno llega a terapia porque está en un momento de vulnerabilidad y necesita ayuda profesional. No llega buscando una relación sentimental. Por eso creemos que es importante que estos hechos se investiguen”, explicó una de las mujeres que participa en la denuncia.
Además de los procesos terapéuticos, algunas denunciantes aseguran que situaciones similares se habrían presentado cuando eran estudiantes del profesional en universidades de Antioquia.
De acuerdo con los testimonios que ellas han empezado a recopilar, el psicólogo habría trabajado en distintas instituciones de educación superior del departamento, entre ellas Uniminuto y la Universidad de San Buenaventura, en diferentes momentos de su trayectoria académica.
“Yo fui paciente y estudiante de él cuando estudiaba en San Buenaventura. Allí entablamos una relación afectiva. En cierto momento escucho que él hacía esto con varias alumnas y pacientes y noté que esto era algo sistemático”, asevera una de las supuestas víctimas.
Las denunciantes consideran que el hecho de que los casos se presenten tanto en escenarios clínicos como universitarios hace aún más necesario que las autoridades y las instituciones revisen lo ocurrido.
“También tenemos indicios que ha trabajado en otras instituciones de educación superior en el departamento, especialmente en el Oriente Antiqueño, dónde una de las víctimas sostiene que trabajo en una universidad en esta región, pero al él ser un mitómano y manipulador no podemos aseverarlo aún”, dijo una de las denunciantes.
En las últimas semanas, las mujeres que iniciaron el proceso han comenzado a difundir información sobre el caso con el fin de contactar a otras posibles afectadas.
Según explican, tras hacer público el tema en sus redes sociales han recibido nuevos mensajes de personas que dicen conocer situaciones similares o haber escuchado testimonios relacionados con el mismo profesional.
“El objetivo de hablar ahora es que otras mujeres sepan que no están solas y que si vivieron algo parecido puedan acercarse a contar lo que pasó”, señaló una de las denunciantes.
Mientras se adelantan las actuaciones disciplinarias y judiciales correspondientes, el caso ha vuelto a abrir el debate sobre los límites éticos en la relación entre profesionales de la salud mental y sus pacientes, así como sobre la responsabilidad de las instituciones académicas frente a denuncias de este tipo.

hace 3 días
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