El autobús de larga distancia en España es un caso de estudio en inmovilidad. Precios altos, menos usuarios cada año y un modelo concesional que apenas ha cambiado en décadas. Mientras otros sectores han evolucionado con la competencia y la tecnología, el autobús sigue atrapado en una estructura que limita la oferta y encarece el servicio. El proyecto de Ley de Movilidad Sostenible —en tramitación en el Congreso— deja la puerta abierta a la desregulación del transporte en autobús.