Miguel Palafox se dice optimista. Este trabajador del campo no descarta una amnistía para los indocumentados como él y se aferra a la esperanza incluso en los tiempos amargos de Donald Trump. En Estados Unidos desde 1989, este hombre de 47 años aún sueña con reencontrarse con su padre, a quien no ha visto desde que dejó su pueblo en el estado mexicano de Veracruz. Aunque lleva 11 años con un permiso de trabajo, el miedo a no poder regresar lo mantiene anclado en este país. Este lunes, a pesar del clima de persecución que enfrenta la comunidad migrante, ha salido a marchar por primera vez. “No diré que no tengo miedo, pero creo que es importante hacerlo”, señala Palafox, quien se gana la vida cosechando cítricos en el Valle Central de California.