El matrimonio infantil en Colombia se suele pensar como parte del pasado. También como una problemática que, si aún existe, se limita a resguardos indígenas y zonas rurales. Pero, en realidad, persiste a lo largo y ancho del país: en las grandes ciudades, en pequeños poblados, en congregaciones evangélicas, en comunidades de migrantes. Colombia ocupa el puesto número 20 entre las naciones que tienen el mayor número de niñas casadas antes de cumplir los 15 años, según la ONU. Esto deriva en consecuencias como que las víctimas dejen de estudiar, sufran la violencia de parejas mucho mayores o atraviesen embarazos cuando sus cuerpos no están listos. Aun así, los proyectos de ley para abolirlo y las demandas de inconstitucionalidad fracasaron durante años. Todo comenzó a cambiar en estos meses: el Congreso prohibió esta práctica en noviembre y la Corte Constitucional la declaró inconstitucional en febrero.
