El cura gaditano Antonio Casado realizó 167 transferencias bancarias, en el lapso que va de 2014 a 2018, desde las cuentas de la parroquia del Divino Salvador de Vejer de la Frontera de la que era párroco. Podría parecer que esos 366.027,65 euros que desaparecieron de las arcas de la iglesia podrían haber estado destinados a gastos diversos, más o menos justificados. Pero el problema fue que el destinatario de ese dinero resultó ser una tercera persona, Miguela D., y que los movimientos se hicieron “con una clara intención de engrosar sus respectivos patrimonios”, mientras “esquilmaban” la contabilidad del templo. Es lo que asegura una sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz que ha condenado a Casado a dos años y medio de prisión y su cooperadora a otros dos por un delito de apropiación indebida.