Nellys María trabaja como empleada doméstica. Ahorró durante años para, poco a poco, echar arriba su casa en las periferias de Quibdó, en el barrio Casablanca. Ese sueño quedó en ruinas el pasado lunes, luego de que un terremoto de 7,4 de magnitud sacudiera esa ciudad, todo el departamento del Chocó y el occidente de Colombia. No se queja, aunque su dolor es evidente. “Espero que el Estado nos ayude. Si no, nos queda ahorrar de poquito otra vez y construir por los laditos”, dice, resignada. Aunque su hogar no se desplomó por completo, las habitaciones principales tienen muros caídos; los que siguen en pie muestran enormes grietas. “¿Es verdad que la casita se va a caer?”, le pregunta su hijo de cinco años


hace 13 horas
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