El ciclo virtuoso del negocio carbonero en el mundo parece haber tocado fin. Tras casi 20 años de beneficios millonarios, espoleados desde China, la industria ajusta su táctica de cara a una nueva fase de repliegue. El Cerrejón, una de las minas a cielo abierto más grandes del mundo, situada al extremo norte de Colombia, anunció el lunes que comenzará a reducir su producción. El comunicado de Glencore, la multinacional suiza a cargo de la operación y explotación del yacimiento hasta 2034, señala que el recorte será de entre 5 y 10 millones de toneladas del mineral al año, alrededor de la mitad de su producción actual.