Karla Sofía Gascón llegó juntando las manos en señal de oración, pidiendo clemencia, algo de calma, perdón por lo dicho y por lo que iba a decir. Ella es así, indomable, un poco bocachancla, incapaz de contenerse, aunque diga que practica una rama del budismo estupenda y parezca que promete que a partir de ahora hará las cosas bien. Llegó a El Hormiguero haciendo reverencias y genuflexiones varias. Hasta que se sentó, se santiguó y empezó a largar.