El positivismo del tío Vanegón

hace 8 horas 10

El positivismo del tío Vanegón

Resumen: Una charla con el tío Vanegón sobre la citación del DIM: vuelve Léider Berrío y el positivismo es negarse a que los problemas quiten la ilusión.

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El teléfono sonó apenas se publicó la lista de los 20 convocados del Deportivo Independiente Medellín para enfrentar al Fortaleza del profesor Diego Arias. No era cualquier llamado. Era el tío Vanegón, esa voz gruesa, de hincha de pura cepa, que siempre encuentra una luz aunque el Poderoso esté a punto de apagarse.

—¡Mauro, hermano! ¿Ya vio la citación del profe Amaranto? —dijo sin siquiera saludar—. ¡Léider Berrío está! ¡El muchacho vuelve después de esa lesión tan fea en la rodilla y Jackson también! ¿Usted qué espera? Venga para la casa y vemos el partido juntos contra el Fortaleza. Hoy no hay lamentos, hoy hay positivismo.

Llegué a su casa. La televisión ya estaba prendida, dos cervezas frías en la mesa y la ‘Sagrada’ colgada en el respaldo de la silla como si fuera un amuleto.

—Mire, Mauro —empezó mientras acomodaba los cojines—. Todo el mundo criticando a Amaranto, pidiendo que se vaya, diciendo que no da más. Y yo les digo: el profe está armando lo que puede. Con Jackson que ya metió el gol contra Alianza y ahora Léider. Ese muchacho tiene calidad. Si entra y da un par de toques buenos, ya valió la pena. Hoy contra el último de la tabla, en Techo, hay que ganar sí o sí. Y se va a ganar.

Yo, más cauto, le respondí:

—Tío, ojalá tenga razón. El equipo viene irregular. Necesitamos los tres puntos para respirar y no depender de milagros. Berrío es una buena noticia, nadie lo niega. Recuperar un jugador de su perfil después de tantos meses es positivo. Pero el fútbol no se gana solo con ilusiones. Hay que ver si el equipo tiene la contundencia que le ha faltado.

El tío se rió, esa risa de quien ya ha visto demasiados ciclos del Medellín, y de pronto me miró serio.

—Y de paso, déjeme decirle una cosa: usted está siendo injusto con Yony González. Vi el post que publicó en X criticando su titularidad. ¿En serio? Yony no es el goleador que muchos esperaban, eso es cierto. No tiene los números que la hinchada reclama. Pero cumple una función importantísima para el técnico. Presiona, abre espacios, arrastra marcas, vincula el juego y trabaja sin descanso. No todos los delanteros tienen que ser máquinas de hacer goles. Algunos son piezas tácticas. Amaranto lo pone porque le sirve al sistema. Criticar su titularidad así, de frente, me parece apresurado. Hay que mirar más allá del gol.

Me quedé callado un segundo. El tío tenía razón en parte: a veces la exigencia del hincha (y del periodista) se enfoca solo en la cifra y olvida el oficio.

El partido empezó. Y mientras el tío Vanegón celebraba cada recuperación y cada llegada, el marcador se fue inclinando a favor del Poderoso. Primero el gol de Yony González, luego el autogol y finalmente el tercero. Tres a cero. Una goleada clara, contundente, que dejó al ‘Rey de corazones’ más cerca de los cuadrangulares y al Fortaleza más hundido.

Cuando sonó el silbato final, el tío se levantó, estiró los brazos y me miró con esa sonrisa de quien siempre tuvo razón… al menos esa noche.

—¿Ve? Tres a cero. Goleada. Clasificación casi asegurada. Y Léider entró. Aunque sea poquito, ya está de vuelta. El poderoso seguidor del ‘Medallo’ va a hablar de los goles y de los tres puntos, pero yo me quedo con esto: volvimos a creer un rato.

Se sentó de nuevo, tomó un trago de su cerveza y bajó la voz, como si estuviera compartiendo un secreto de hincha veterano.

—Y fíjese bien lo que le voy a decir, ‘Mauro’. Cuando se recupere Juan Fernando Quintero y se acople de verdad con el resto del grupo… cuando todos los jugadores estén disponibles y empiecen a entenderse en la cancha, este equipo no solo va a ser protagonista, va ser un fuerte candidato al título.

Me despedí de él con un abrazo. Afuera la noche de Medellín seguía igual, pero adentro, en esa sala, el Poderoso había ganado dos veces: una en el marcador y otra en la convicción del hincha más optimista que conozco: El tío Vanegón

Antes de cerrar la puerta, el tío me soltó la última:

—‘Mauro’, anote esto y dígale a la poderosa hinchada: el positivismo no es negarse a ver los problemas. Es negarse a dejar que los problemas nos quiten la posibilidad de soñar. Este ‘Medallo, con todo y sus defectos, todavía nos deja soñar. Léider Berrío en la lista fue solo el primer aviso. El resto lo puso el equipo en la cancha. Así que, hincha poderoso, un poco más de fe. El equipo lo necesita.

Caminando de regreso a mi casa pensé que mientras existan hinchas como el tío Vanegón, el Deportivo Independiente Medellín nunca estará del todo perdido.

Las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de su autor.

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