
El partido de Amaranto
Resumen: El clásico paisa del domingo en el Atanasio es una final para Amaranto Perea: su continuidad como técnico del DIM depende del resultado.
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Hay partidos que valen tres puntos y hay partidos que valen un banquillo. El próximo clásico paisa, el de este domingo 25 de octubre en el Atanasio, ya no es solo un duelo de Liga BetPlay. Es, de manera descarnada, el partido de Amaranto Perea.
El técnico del Deportivo Independiente Medellín llega a este compromiso con el crédito casi agotado. La eliminación en cuartos de final de la Copa BetPlay ante Atlético Nacional (3-2) y la derrota de local 0-2 frente al Once Caldas no fueron simples tropiezos: fueron dos golpes consecutivos que terminaron de romper la ya frágil relación de confianza entre el técnico y un sector importante de la poderosa hinchada.
El propio Amaranto lo reconoció con una frase que quedó resonando: “La gente ya no cree nada y está en su derecho”. Y agregó algo aún más delicado: que llegará el momento de evaluar si su permanencia le está haciendo daño al club.
No es un detalle menor. Cuando un entrenador que es ídolo como jugador empieza a dudar públicamente de su aporte, el mensaje es claro: el margen de error se redujo a cero.
Nacional, por su parte, llega golpeado. Acaba de caer 1-0 ante el Cúcuta Deportivo en el General Santander y no querrá sumar otra derrota, menos aún ante su rival de patio y en casa. El verde no necesita motivaciones extra: el clásico y la necesidad de reaccionar bastan. Para el ‘Medallo’, en cambio, el panorama es distinto. Un nuevo tropiezo no solo complicaría la pelea por los cuadrangulares (hoy está sexto con 23 puntos), sino que prácticamente sellaría la salida de Perea. Y eso lo saben todos: la dirigencia, los hinchas, los periodistas y, sobre todo, los técnicos que ya están atentos a lo que pueda pasar en el Poderoso.
Hoy por hoy, lo más beneficioso para el “Rey de corazones” no es sacar a Amaranto de manera impulsiva ni tampoco blindarlo a toda costa. Lo más sano es dejar que el clásico hable. Un resultado positivo (o al menos una actuación convincente) le daría al técnico el oxígeno que necesita para intentar enderezar el barco en la recta final de la fase regular. Una derrota clara, especialmente si el equipo vuelve a mostrarse sin ideas ni intensidad, haría casi inevitable su salida.
El fútbol colombiano está lleno de ejemplos de cambios de técnico a mitad de semestre que no resolvieron nada. También está lleno de procesos que se agotaron por no cortar a tiempo. En este caso, el punto de inflexión ya está marcado en el calendario: domingo 25 de octubre, Atanasio Girardot, Nacional vs. Medellín. Será el partido de Amaranto.
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