El futuro de Colombia está asociado a María Fernanda Cabal

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Si al alguien en Colombia merece reconocimiento por su labor, seria, coherente fundamentada y valiente, en favor y defensa de la Democracia, el Estado de Derecho y las Instituciones Republicanas, es María Fernanda Cabal Molina.

Es por eso que, seguidamente, transcribo mi intervención en el reciente, sentido y multitudinario homenaje que las fuerzas cívicas del Cali y el Valle del Cauca le rindieron a la senadora Cabal.

“Senadora Cabal, usted, bien lo sabe, y también lo saben mis amigos, colegas, clientes, alumnos y lectores, que soy amigo de la crítica asertiva y propositiva, y rotundo enemigo del halago servil, meloso y obsecuente; pero consideré, como un deber ciudadano, aceptar la honrosa distinción que se me formuló para intervenir en este justo y más que merecido homenaje de carácter estrictamente cívico, democrático y académico, que las fuerzas vivas de Cali y el Valle del Cauca hoy le rinden a usted, en reconocimiento a su caracterizada y prolífica labor al servicio de los más altos intereses de la patria, y siempre, en defensa y favor de nuestra agobiada democracia y asediado Estado de Derecho.

Coincide este acto, con uno de los momentos más aciagos que afronta la nación, en el que está en juego la libertad, la continuidad de la democracia y la independencia de las instituciones republicanas.

En materia de seguridad, la situación no puede ser peor. En vastas zonas de la geografía nacional, se perdió la gobernabilidad, y en ellas, el Estado fue sustituido por grupos terroristas, organizaciones criminales y bandas delincuenciales. La llamada “Paz Total”, no ha hecho nada distinto a promover y aumentar la perversidad y la villanía.

Colombia, gracias a las dislocadas ocurrencias del presidente que padecemos, está asolada por la barbarie, asediada por grupos narco terroristas y sitiada por la delincuencia. Pareciera que al Gobierno le conviniera que se entronice la anarquía, como estrategia para intentar perpetuarse en el poder o para cederlo a uno de sus alfiles.

A su vez, la corrupción campea, y ahora, es más voraz, insaciable y desvergonzada. Si bien Colombia ha padecido este cáncer desde tiempo inmemoriales, durante el actual gobierno, se han sobrepasado todos los límites imaginables.

El derroche, los abusos y las indelicadezas del Gobierno y sus corifeos, en materia de gasto y de oscura contratación, es insuperable, y solo comparables con la de un régimen dictatorial. Entre tanto, los órganos de control se mantienen silentes o desentendidos.

En el campo, el aumento de los cultivos ilícitos es descomunal, así como de producción de narcóticos. Colombia se convirtió en un frondoso vergel de coca y en una interminable cadena de factoría de narcóticos.

La seudo política ambientalista entronizada por el desgobierno Petro, contrasta con la deforestación de selvas, reservas naturales, bosques y parques nacionales, a causa del aumento exponencial de cultivos ilícitos, al igual que, con la multiplicación de laboratorios de sustancias prohibidas que vierten precursores y desechos químicos letales en los lechos de los ríos que aniquila especies vivas y contamina el agua de la que luego muchos ciudadanos se sirven.

Y qué decir, de la inestabilidad legal, la inseguridad jurídica, la contracción económica, la reducción del empleo formal y el decrecimiento de la inversión nacional y extranjera.

Pero ante este dramático panorama, al que pareciera que algunos colombianos se han ido acostumbrando, se escuchan algunas voces que se resisten al caos, y dentro de ellas, sobresale la voz firme, vigorosa, fundamentada y valiente de María Fernanda Cabal.

Y es que usted, senadora Cabal, como ningún otro colombiano, ha enfrentado y confrontado este sainete de gobierno que nos envilece, y usted, con su ejemplar proceder, ha dado holgadas y solventes muestras de su aventajada formación, preparación, capacidad y decisión para ejercer una oposición seria, reflexiva y fundamentada, y más que eso, para proponer soluciones definitivas a las causas de los problemas y no, a los efectos que de ellos se derivan.

Su presencia en la política ha remozado la esperanza de una patria mejor y vivificado la confianza en el futuro. Usted ha defendido la familia, la sociedad y la libertad, ha creado anchuroso espacio a la mujer, y en especial, nos ha recordado, la noción de lo que es un Estadista.

Para Winston Churchill la diferencia entre un político y un estadista es: “El político solo piensa en el triunfo electoral inmediato, mientras que el estadista, en las futuras generaciones, en el mantenimiento del orden, en la consolidación de la seguridad, en el desarrollo de la nación y en la sostenibilidad del Estado.

A su vez, José Ortega y Gasset afirma: “El estadista tarda en ser comprendido por visionar y planificar a largo plazo, mientras que el político es rápidamente seguido, por decir lo que a corto plazo se quiere oír.

Por su parte, Federico de Amberes predica: “Los ciudadanos no deben confundir entre un populista, un político, un intelectual, un académico y un estadista. El populista se ocupa en ilusionar, para luego dividir, restar y destruir; el político en figurar y anunciar; el intelectual en analizar y criticar; el académico en probar y proponer, y; el estadista en prospectar, ejecutar y hacer cierta la esperanza del progreso.”

Y es que usted, senadora Cabal, antes que ser una política episódica o fugaz, aúna las condiciones de una verdadera Estadista, no solo por tener capacidad para soñar, sino para disoñar una patria mejor, y disoñar, no es soñar, es diseñar sueños posibles y realizables y más que eso, tener capacidad para ejecutarlos. Es por eso, que no hay duda, que el futuro de Colombia estará asociado a su nombre, y que los mejores días de la patria, bajo su visionario y adelantado liderazgo, están por venir.

De usted, de su formación, de su trayectoria, de sus logros y realizaciones, al igual que de su estrecha cercanía con los más encumbrados líderes democráticos de occidente, bien podría hablar, pero todos conocemos y admiramos su vida y más que eso, agradecemos todo lo que ha hecho por la vida de los demás.

Que nadie olvide, que la senadora María Fernanda Cabal fue elegida con la mayor votación obtenida por una mujer en la historia de Colombia y del hemisferio; tampoco se debe olvidar, que su desempeño tanto en la Cámara como en el Senado ha sido notorio, notable, laborioso, encomiable y valeroso, y siempre, en procura de defender y favorecer la democracia y las instituciones republicanas.

Senadora Cabal, gracias, mil gracias por todo y, por tanto.

Gracias por llevar en alto en nombre de Cali y el Valle del Cauca. Gracias por despertar del letargo a una región otrora próspera y adelantada, y hoy sometida y resignada a la mediocridad propia del conformismo y a la violencia y el vandalismo.

Gracias por defender la democracia, la república, la familia, el mérito, la superación, y en especial, a nuestras mancilladas fuerzas militares y de policía.

Senadora Cabal, gracias, mil gracias por consagrar su vida al servicio de la patria, y gracias por darnos ejemplo de coherencia, entereza y valor.

Concluyo diciendo, María Fernanda Cabal, es usted una ciudadana íntegra, preparada, coherente, capaz y valerosa, que representa firmeza, luz y esperanza para Colombia. Senadora Cabal, con usted, los mejores días de Colombia están por venir. 

Invito a todos los presente a ponerse de pie y brindar un cálido y agradecido aplauso a esta extraordinaria mujer, que es ejemplo y orgullo de la región y de Colombia entera. 

¡Qué viva la libertad! 

¡Qué viva de democracia! 

¡Qué viva María Fernanda Cabal! 

Senadora Cabal, usted tiene la palabra y Colombia entera la escucha:”

© 2026. Todos los Derechos Reservados. *Rafael Rodríguez-Jaraba. Abogado. Esp. Mg. LL.M. Consultor Jurídico. Asesor Corporativo. Litigante. Árbitro Nacional e Internacional en Derecho. Constitucionalista. Catedrático. Miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia. Columnista.

Las opiniones que aquí se publican son responsabilidad de su autor.

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