
Los perros de Daniela fueron los primeros en advertir el peligro. Sus ladridos se intensificaron a medida que alguien se acercaba a su apartamento en la ciudad fronteriza de Tijuana, México. Daniela veía la televisión en la sala y apenas apartó la mirada de la pantalla unos segundos, alertada por el escándalo de sus mascotas. No le dio importancia. Confiaba en las medidas de seguridad del edificio. Pero el peligro estaba a punto de cruzar su puerta. La perilla comenzó a girar y, sin mayor dificultad, un desconocido con aspecto de escolta entró en la vivienda. Detrás de él apareció Miguel Loza, el regidor de Tijuana al que Daniela había denunciado por violación en 2024 y de quien llevaba meses escondiéndose.

hace 3 horas
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