
A los médicos del hospital de Bariloche, una paradisíaca ciudad argentina al pie de los Andes patagónicos, a 1.700 kilómetros de Buenos Aires, les llamó la atención una joven rusa de 22 años que se presentó en la guardia lista para dar a luz. La acompañaban dos mujeres, también rusas, que se pusieron muy nerviosas cuando se les preguntó el parentesco. La parturienta no hablaba y se veía asustada. Los médicos denunciaron de inmediato un posible caso de trata de personas. Había mucho más que eso. La policía comenzó a seguirlas y descubrió que detrás de ese parto estaba la secta Ashram Shambala, fundada en los años noventa en Rusia por Konstantin Rudnev. Fue la punta del ovillo para detener a 14 personas, entre ellas al propio Rudnev, en dos operativos simultáneos en los aeropuertos de Bariloche y Buenos Aires. En el momento de la detención, Rudnev intentó cortarse el cuello con una navaja.

