Un sacerdote explica el origen histórico y el sentido espiritual de esta práctica que marca la Semana Santa
La Semana Santa es uno de los momentos más importantes para los católicos, una celebración que invita a la reflexión, la fe y el encuentro espiritual.
Durante estos días, los creyentes conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, poniendo especial énfasis en el Triduo Pascual: el Jueves Santo con la Última Cena, el Viernes Santo con el viacrucis, y el Sábado Santo con la solemne Vigilia Pascual, considerada la gran fiesta de la vida del creyente.
Cada uno de estos días tiene un profundo significado, que culmina el Domingo de Resurrección con la eucaristía que celebra la victoria de la vida sobre la muerte.
Lea también: Cómo identificar pescado fresco para disfrutarlo seguro en Semana Santa
En medio de estas tradiciones, una de las prácticas más conocidas es la abstinencia de comer carne, especialmente el Viernes Santo, una costumbre que muchos siguen, pero pocos comprenden en su verdadero sentido.
El Padre Wilson Grajales, de la parroquia Nuestro Amigo Jesús, explica que esta práctica tiene un origen histórico ligado a la solidaridad. “En los primeros siglos, las personas pobres consumían pescado —símbolo del cristianismo—, mientras que las personas con más recursos podían acceder a la carne. Entonces, quienes podían comer carne dejaban de consumirla como un acto de solidaridad con los más necesitados, y de allí nació esta práctica”, señala.
Sin embargo, el Padre enfatiza que el significado va mucho más allá de la alimentación. La abstinencia no se trata solo de evitar un alimento u otro, sino de asumir un compromiso espiritual. Es una invitación al sacrificio, a salir del “facilismo” y el “hedonismo” del mundo, y a generar un espacio de encuentro personal que permita crecer en la fe.
La Semana Santa no solo se limita a lo que se pone en el plato, sino a lo que se transforma en el corazón. Cortesía: Los AndesIncluso, plantea una reflexión que hoy toma fuerza entre los fieles: muchas personas se preguntan si pueden abstenerse de otras cosas que les gusten, especialmente cuando el pescado puede resultar más costoso o inaccesible que la carne. Frente a esto, el mensaje es contundente, más que una regla estricta, se trata de un signo espiritual.
“No es que se cometa un pecado si no se cumple, sino que es la aceptación de una tradición de la Iglesia. Lo más importante es el cambio de vida, la relación con Dios y vivir valores como la misericordia, no solo comer o no un determinado alimento”, añade.
Así, la invitación durante Semana Santa no se limita a lo que se pone en el plato, sino a lo que se transforma en el corazón. Porque, como recuerdan las enseñanzas bíblicas, los sacrificios pierden sentido si no van acompañados de acciones que reflejen amor, empatía y coherencia en la vida cotidiana.
Le puede interesar:
Controles migratorios evitaron la salida irregular de 141 menores en 2025 y cerca de 30 casos ya se registran en 2026 https://t.co/ZnJYXwFLYn
— Hora13 Noticias (@hora13noticias) March 31, 2026

hace 4 horas
7






English (US) ·
Spanish (CO) ·