¡De la basura a la sala! Los escombros de Medellín ahora serán muebles y piezas de arquitectura
Resumen: La Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia obtuvo una patente de la Superintendencia de Industria y Comercio que transforma concreto, mortero y cerámicos de obras, remodelaciones y demoliciones en una mezcla moldeable para elaborar mobiliario y piezas arquitectónicas. El inventor es el docente Hernán Darío Cañola y la protección estará vigente hasta 2042. La iniciativa reduce la presión sobre la extracción de recursos pétreos, promueve una construcción circular y sostenible en Medellín y abre la puerta a alianzas público-privadas para llevar la tecnología a proyectos reales de la ciudad.
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Toneladas y más toneladas de escombros salen todos los días de las obras, remodelaciones y demoliciones de Medellín, y por lo general terminan convertidos en un problema más para la ciudad. Pero esa historia podría cambiar: la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia (Colmayor) obtuvo una patente que transforma esos residuos en mobiliario y piezas arquitectónicas, una invención que le apunta a una construcción más sostenible en la capital antioqueña.
Según informó la Alcaldía de Medellín este lunes 3 de noviembre, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) le otorgó la patente a Colmayor mediante la resolución 74230 de septiembre de 2026, tras reconocer que la invención cumple con los criterios de novedad, nivel inventivo y aplicación industrial.
¿Cómo convierten los escombros en muebles?
El inventor es Hernán Darío Cañola, docente de la Facultad de Arquitectura e Ingeniería de Colmayor, quien desarrolló una alternativa para el aprovechamiento de los residuos de construcción y demolición, uno de los grandes retos que tiene hoy el sector constructor.
La idea suena sencilla, pero tiene años de investigación detrás. En lugar de botar el concreto, el mortero y los cerámicos que quedan después de una obra, estos materiales se seleccionan y se procesan hasta obtener una mezcla moldeable. Con esa mezcla se elaboran elementos decorativos, arquitectónicos y de mobiliario; en otras palabras, un pedazo de escombro puede terminar convertido en una baldosa de colores, en una pieza de fachada o hasta en un mueble para la casa.

De esta forma, los residuos que antes terminaban acumulados en botaderos o en los alrededores de las obras pasan a tener una segunda vida útil, con valor estético y funcional, y dejan de ser un problema ambiental para la ciudad.
Una patente que estará vigente hasta 2042
La protección quedó a nombre de la institución, lo que reconoce el trabajo de investigación que se realiza desde sus aulas. La patente estará vigente hasta el año 2042 y, según la Alcaldía, fortalece el liderazgo de Colmayor y le abre la puerta a alianzas público-privadas para llevar la tecnología a proyectos reales en Medellín.
«Creemos que el conocimiento debe trascender las aulas, responder a los desafíos de nuestra ciudad y el manejo de los residuos de la construcción es uno de ellos. Este logro nos compromete a seguir investigando e innovando», afirmó Jorge William Arredondo Arango, rector encargado de la Institución Universitaria Colegio Mayor de Antioquia.

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Con ese propósito, la institución tiende un puente con las empresas, las entidades del Estado y todos los actores interesados en explorar esta alternativa para proyectos de la capital antioqueña, de modo que la invención no se quede solo en el papel.
¿Por qué es una buena noticia para el ambiente?
Reutilizar los escombros no solo soluciona un problema de manejo de residuos. De acuerdo con Colmayor, esta tecnología puede contribuir a disminuir la dependencia de materias primas convencionales y a reducir la presión sobre la extracción de recursos pétreos, los materiales de cantera que normalmente se usan en la construcción. Además, promueve una construcción más circular y sostenible: en vez de extraer, usar y botar, los materiales vuelven al ciclo productivo con segundas oportunidades de uso.
«Esta patente es de gran interés para la ciudad, ya que nos permite entender que los residuos de demolición y construcción no son una problemática, sino una oportunidad que permite avanzar en el proceso de transformación mediante el aprovechamiento de estos elementos», explicó el profesor Cañola.

En una ciudad en constante crecimiento como Medellín, donde las obras y las remodelaciones hacen parte del paisaje cotidiano, encontrarle una salida a los escombros que además genere productos útiles es una noticia que vale la pena contar. Ahora el reto será pasar de la patente a la producción, para que los muebles y las piezas hechas con residuos empiecen a verse en los proyectos de la ciudad.
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hace 11 horas
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