
La Selección Colombia inició su etapa posterior al Mundial con un empate 1-1 frente a México, en Baltimore, en un partido que sirvió para que Néstor Lorenzo probara nombres y variantes de cara a los próximos compromisos ante Paraguay y Perú.
El resultado pasó a un segundo plano frente a varios aspectos que dejó el conjunto cafetero. Uno de ellos fue la capacidad goleadora de Luis Suárez, quien volvió a aparecer en el área para marcar el primer tanto del encuentro y confirmar el buen momento que atraviesa.
A los 9 minutos, Richard Ríos levantó un centro preciso al área y Suárez se impuso de cabeza para vencer al arquero mexicano. El delantero continúa en racha, pues entre sus actuaciones con el Sporting de Lisboa y este tanto con la Selección suma ocho goles en sus últimos siete partidos.
México encontró la igualdad a los 62 minutos, cuando Gilberto Mora aprovechó una acción individual para superar a la defensa colombiana y establecer el 1-1 definitivo.
Más allá de esa jugada, la pareja de centrales conformada por Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí volvió a transmitir seguridad. Ambos respondieron bien durante buena parte del compromiso, aunque no pudieron contener la maniobra individual de Mora en la acción del empate.
Álvaro Montero también tuvo una actuación importante. El arquero colombiano no tuvo responsabilidad en el gol mexicano y respondió con varias atajadas que evitaron que el rival se quedara con la victoria.
En los laterales, Álvaro Angulo cumplió con su labor por la izquierda, mientras que Daniel Muñoz tuvo más dificultades por la banda derecha. Sin embargo, el jugador del Nottingham Forest volvió a mostrar su liderazgo en una Selección que comienza a renovarse después de su participación en el Mundial.
En el mediocampo, Gustavo Puerta se vio confundido durante el primer tiempo cuando compartió la zona con Kevin Castaño. El volante mejoró en la segunda parte, especialmente después de los cambios realizados por Lorenzo.
Jhon Arias, quien por primera vez utilizó el número 10 que dejó James Rodríguez, tuvo libertad para moverse por el frente de ataque. El futbolista mostró algunos destellos, aunque su rendimiento creció cuando ingresó Yáser Asprilla, con quien tuvo mayor entendimiento.
Precisamente, Asprilla fue uno de los jugadores que modificó el funcionamiento ofensivo de Colombia. Su dinámica, capacidad para asociarse y pases filtrados le dieron otra velocidad al ataque nacional. Matías Orozco también ingresó para refrescar el mediocampo y aportar energía en la segunda parte.
Carlos Andrés Gómez intentó desequilibrar por las bandas, pero en varios momentos abusó de la individual y terminó perdiendo ante la marca mexicana. Richard Ríos, por su parte, comenzó bien el encuentro y fue determinante con el centro que terminó en el gol de Suárez, aunque con el paso de los minutos perdió protagonismo.
En el segundo tiempo también ingresó Samuel Velásquez en lugar de Álvaro Angulo. El lateral no tuvo una participación sobresaliente, pero cumplió con la función que le fue encomendada.
Jaminton Campaz, quien entró como alternativa ofensiva, generó dificultades por la banda izquierda gracias a su movilidad y capacidad para encarar. Kevin Viveros también dejó buenas sensaciones. El delantero reemplazó a Luis Suárez y, con su potencia y fortaleza física, puso en problemas a los defensores mexicanos.
El empate ante México representó un examen importante para Colombia en el comienzo de esta nueva etapa. Lorenzo tuvo la oportunidad de observar a varios jugadores y seguramente continuará probando alternativas en los partidos frente a Paraguay y Perú, en los que podría darle minutos a otros futbolistas que no participaron o tuvieron poca presencia en Baltimore.
La Selección todavía tiene aspectos por ajustar, pero el compromiso sirvió para comenzar a construir una nueva versión del equipo después del Mundial.
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